COMENTARIO DE LA DIVINA COMEDIA
EL
PECADO Y EL ARREPENTIMIENTO
Todos somos víctimas de la
tentación que nos conlleva a cometer pecado hecho consecuente que al morir hace
que vayamos a una etapa de acuerdo a la gravedad de nuestra iniquidad.
La obra maestra de Dante nos
muestra un camino de Pecados y Arrepentimiento, comenzando por un sendero de
tinieblas, llantos y gemidos, un calor infernal por que muere Beatriz la mujer
que había deseado sin éxito.
Para luego mostrarnos un lugar
intermedio, la vida a la que aspiramos a llegar a un lugar mejor, que lleva un
largo tiempo de preparación.
Pero cada uno de ellos tiene un
significado explicito ya que el primero se relaciona con el pecado, pecados que
cometemos en la vida humana por el deseo de obtener objetos materiales,
pensamientos impuros y codiciando cosas ajenas.
Sin embargo el segundo tiene como
significado al arrepentimiento, consecuencias de actos del mundo en la vida del
hombre, pero como lo dije esto lleva un largo tiempo de preparación para por
fin estar puros y sinceros de corazón y llegar a ver a Dios padre. El
arrepentimiento también se relaciona con una escritura de la biblia SANTIAGO 1:
5 que dice “Y si algunos de vosotros tiene falta de sabiduría pídasela a Dios
quien da a todos abundantemente y sin reproche se les será dada, pero si
algunos de vosotros duda será semejantes a las olas del mar que son arrastrados
de un lugar a otro.”
Por otro lado también existen citas
bíblicas que se relacionan y nos dan un significado más conciso del pecado como
por ejemplo APOCALIPSIS 4: 11 Y ROMANOS 14: 22 que nos revela que “Como Dios es
el creador tiene el derecho de establecer normas para la humanidad. Y nosotros
debemos rendirle cuentas por nuestros actos.
De igual manera nosotros nos
debatimos entre lo que debemos hacer y no debemos hacer. Nuestros deseos nos
impulsan hacia el pecado de manera constante la culpa y la frustración siguen
al pecado.
El arrepentimiento es la clave para
librarnos del mismo, y el perdón es lo único que puede otorgarnos la libertad,
pues es la ley que nos condena pero es la gracia de Dios que nos redime.
El llamado hacia el arrepentimiento
no es un sentimiento de remordimiento, es un cambio de mentalidad y un cambio
de dirección. Por eso Dios nos habla constantemente en la biblia “volveos de
nuestros caminos” y “arrepentíos”
Dios es bueno. Él está ansioso de
perdonarnos, el desea que nos perfeccionemos o mantengamos control sobre
nosotros mismos. Él no quiere que Satanás u otros controlen nuestra vida.
Debemos aprender que la obediencia a los mandamientos de nuestro padre es el
único camino para llegar a tener un control total de nuestra vida, que es la
única senda para encontrar gozo, verdad y satisfacción total en esta vida y en
la eternidad.
Entre los pecados más graves
encontramos al de faltar a la ley de castidad. Es triste y a la vez trágica la
forma en que las películas, la televisión, la música, los libros y las revistas
parecen mostrar como algo fascinante las perversiones sexuales. Parece que
predicaran que nada es sagrado, ni si quiera los votos matrimoniales, es por
ello que hoy en día hay muchos divorcios.
La mujer carnal es la heroína y a
la vez su papel lo justifica, el héroe sensual es representado como alguien
incapaz de hacer algo malo. Todas estas escenas recuerdan a las palabras de Isaías:
“Ay de lo que a lo malo llaman bueno.”
Por ultimo recordemos que el perdón
nunca puede lograrse sin el arrepentimiento, y el arrepentimiento nunca se
produce a menos que seamos totalmente honrados y admitamos nuestras acciones
sin presentar ninguna excusa. La persona debe reconocer para si que ha pecado,
sin tratar de minimizar en la manera más leve su ofensa o convencerse de que su
implicación no es tan seria. Debe admitir que la seriedad de su pecado es igual
al pecado mismo sin tratar de restarle importancia.
Para aquellos que deseen aceptar
esta invitación de cambiar su vida, pues tal vez el arrepentimiento sea el
camino más difícil al comienzo, pero al final será el sendero más deseable
cuando prueben de sus frutos y no llegar al extremo de lo que dice Dante en su
obra en la sección del infierno, donde se escuchan llantos, gemidos y hay
tinieblas y llamas por todas partes sin poder salir de allí.

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